domingo, 29 de enero de 2012

CARTA A LOS MAESTROS Y PADRES DE FAMILIA. IV


                                    CARTA A LOS MAESROS Y PADES DE FAMILIA IV
                                            EL CASTELLANO Y LA MATEMÁTICAS.


Apreciados colegas y amigos.
A la enseñanza-aprendizaje del  castellano y de las matemáticas debemos prestarle una atención muy especial porque, además de la importancia que ellas tienen en sí mismas, estas materias son un instrumento fundamental para el aprendizaje de las otras asignaturas. Nadie puede aprender bien historia, geografía, biología, etc. si no domina la lengua en que estas materias están escritas o las explicamos oralmente, y lo mismo sucede con las matemáticas cuyo conocimiento es fundamental en materias como la física, la química, la estadística, etc.

En la segunda carta ya nos referimos a algunos de los problemas que se nos presentan debido al deficiente dominio de nuestra lengua materna. Uno de esos problemas es la pobreza del vocabulario. Por ejemplo, nadie puede entender un texto o una clase de geografía que trate de las penillanuras, de los tepuy o de los iceberg o témpanos de hielo, si no sabe lo que significan esas palabras. Pero para tener un buen dominio de un idioma, no basta un buen vocabulario, también es indispensable un conocimiento básico de la gramática, por ejemplo, ser capaz de analizar una frase o una oración, distinguir los sustantivos, los verbos, los adverbios, las preposiciones, etc. y sus funciones, diferenciar un complemento directo de otro indirecto, saber cuál es la diferencia entre un verbo regular y otro irregular, etc. Y, para evitar errores que se cometen con cierta frecuencia, se deben enseñar casos como el del verbo haber  que se utiliza solo en singular cuando no se emplea como auxiliar, por ejemplo, “hubo corridas de toros” y, en cambio, cuando se emplea como verbo auxiliar, como es el caso de “hubieran comido”, donde el verbo principal es comer, si se usa en plural. O también el caso del gerundio que solo se puede usar cuando indica una acción pasajera, y coetánea con el verbo principal por ejemplo, “yo lo vi corriendo”, pero en cambio, cuando indica una acción permanente como “yo mandé una caja conteniendo zapatos” aquí el gerundio está mal usado porque, después que yo envié esa caja, los zapatos siguieron ahí, en ese caso se debe decir: “yo mandé  una caja que contenía zapatos”  Finalmente, deseo señalar el indebido uso de los extranjerismos, por ejemplo, “container”  en lugar de contenedor. El objetivo es que el alumno que ha cursado la educación básica y la educación media, pueda hablar y escribir correctamente.

En el caso de las matemáticas, el objetivo debe ser similar. Un alumno que haya cursado la educación básica y media debe tener un buen dominio de esta ciencia, pero esto no siempre se logra. La dificultad que se presenta con las matemáticas en la educación básica se debe, principalmente, a que los propios maestros no la dominan suficientemente y, en la secundaria, a que existe un gran déficit de profesores graduados en la especialidad de física y matemáticas. Otra de las razones del fracaso en el aprendizaje de esta ciencia son las llamadas “lagunas”, es decir, la falta de conocimientos previos indispensables para resolver problemas cada vez más complejos. Esto sucede porque se avanza hacia lo más  difícil, sin haber aprendido bien lo previo y más sencillo. Por ejemplo, el maestro no debe enseñar la resta si los alumnos no dominan bien la suma, ya que la resta es la operación inversa a la suma, así como la multiplicación es una suma abreviada y la división es la operación inversa a la multiplicación. Con esto quiero decir que las matemáticas deben enseñarse en una secuencia lógica, sin dejar nada que los alumnos no dominen bien antes de pasar a problemas cada vez más complejos. Finalmente quiero destacar el error que se comete al presentar esta materia como un “coco”, cuando se le dice a los alumnos que ella es muy difícil y sólo es para los más inteligentes. Por el contrario a los alumnos hay que motivarlos, hay que decirles que no hay materias difíciles si se estudia con entusiasmo y lo suficiente.

La falta de dominio del castellano y de las matemáticas, es una de las razones por la que los aspirantes a ingresar a una universidad , no pasan la Prueba de Aptitud Académica o las pruebas que hacen las propias universidades, o fracasan cuando ya están estudiando una carrera.

Cordiales saludos de su colega y amigo.

Antonio Luis Cárdenas Colménter

alcardenas@cantv.net     

                                  

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