lunes, 16 de abril de 2012

EDUCACIÓN ESPECIAL


                                                            EDUCACIÓN ESPECIAL
                                                                                     Antonio Luis Cárdenas Colménter
Últimamente se ha comentado que el Ministerio del Poder Popular para la Educación piensa incorporar a todos aquellos niños con necesidades especiales debidas a discapacidades psíquicas, físicas o sensoriales a las escuelas para niños que no presentan estos problemas.
Llama la atención el hecho de que en la actual Ley Orgánica de Educación, la educación especial aparezca como una modalidad del sistema educativo, pero luego no se define ni da ninguna otra explicación sobre ella, como sí lo hacen para las otras modalidades. En cambio la anterior Ley le dedicaba el capítulo VI con cuatro artículos, el primero de los cuales establecía que su objetivo es atender en forma diferenciada, por métodos y recursos especializados, a las personas con características físicas, intelectuales o emocionales de tal naturaleza y grado, que les impida adaptarse y progresar a través de los programas para los distintos niveles del sistema educativo. Igualmente debe prestar atención especial a las personas que posean aptitudes superiores y sean capaces de destacarse en una o más áreas del conocimiento.
No puedo afirmar que haya la intención de eliminar esta importante y necesaria modalidad, pero considero que no se debe hacer, porque si bien hay niños con dificultades para el aprendizaje como, por ejemplo, aquellos que tienen dificultad para concentrarse, los que sufren de autismo o de mongolismo débil, y algunos con parálisis cerebral pero con una inteligencia normal y una fuerte voluntad, que sí pueden incorporarse a una escuela normal y los maestros deben dedicarles una atención especial. Pero también hay casos de niños ciegos, sordos o que sufren de un mongolismo muy acentuado, que necesitan escuelas especiales con maestros preparados para atenderlos. Por ejemplo, los especializados para trabajar con niños sordos deben conocer muy bien la Lengua de Señas para enseñársela a sus alumnos, de manera que ellos puedan entender lo que se les dice y, a su vez, expresarse también por medio de las señas manuales y gestos establecidos en dicha lengua, los cuales varían según el país, la ciudad o la región. Cuando esto se logra es más fácil enseñar a estos alumnos cualquier materia del currículo, y lo mismo sucede con los otros casos que mencionamos. Desde luego, también se debe disponer de los recursos necesarios para este tipo de enseñanza-aprendizaje.
Mi artículo anterior se refiere a Finlandia, a continuación trascribo, casi textualmente, un ejemplo (tomado del mismo artículo de Paul Robert) de cómo tratan en ese país a los niños que presentan alguna dificultad para el aprendizaje:
Con el fin de adaptarse lo mejor posible a las necesidades de esos niños, los finlandeses tienen establecida una detección precoz y sistemática de los desórdenes del  aprendizaje y de desventajas diversas. Desde el jardín de niños, los alumnos son sometidos a una serie de pruebas. Los que muestran mayores desventajas pasarán al primer grado de escuela primaria en clases especializadas que serán llevadas a cabo con 5 alumnos por clase, con profesores formados a tal efecto. Las clases para niños ¨con necesidades especiales¨ se dan en escuelas normales, lo que permite integrarlos a ciertos cursos ¨normales¨ donde esto sea posible (trabajos manuales, música, deporte naturalmente, cuando no se trata de una desventaja física).
Cuando los problemas son menores, se prefiere la integración total, con todos los medios técnicos necesarios para favorecerla. Así, en la escuela secundaria de Juhanala un niño sordo puede seguir todos los cursos gracias a un dispositivo  microemisor  portátil con el cual se equipa a todos los profesores que tienen a este alumno en su curso. El mismo tiene el aparato receptor.
Profesores especializados están igualmente presentes en todos los colegios de secundaria con el fin de brindar una ayuda orientada a los alumnos que tienen dificultades en alguna parte de uno u otro curso. La cantidad de alumnos que se permite, para una clase con estos profesores no excede de 5. Cuando es posible, los alumnos son reincorporados en su clase normal. Estos profesores especializados están también presentes en los liceos y los liceos profesionales.
Mérida, 15/04/12

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