miércoles, 4 de abril de 2012

EDUCACIÓN DE CALIDAD II


                                                                       EDUCACIÓN DE CALIDAD II
                                                                       EL MAESTRO O PROFESOR   
En el artículo anterior nos referimos al concepto de educación de calidad. Este lo dedicaremos a  la importancia del docente, particularmente en la educación básica y media.
El maestro  y el profesor son las piedras angulares del sistema educativo. Podemos y debemos tener escuelas, colegios y liceos con buenas edificaciones y con todos los materiales didácticos necesarios, pero si los maestros o profesores no tienen ni vocación para la docencia, ni una buena formación y si no se actualizan permanentemente, ni poseen unos principios éticos sólidos, no podrá haber una educación de calidad. Pero para tener docentes que reúnan esas condiciones es necesario que la sociedad y el Estado reconozcan que de ellos depende, en gran medida, el futuro del país y les otorgue el tratamiento que en  justicia les corresponde.
La Recomendación relativa a la situación del personal docente, aprobada por la Conferencia Intergubernamental especial organizada por la UNESCO y la Organización Internacional del Trabajo (OIT), París, 1966, contiene importantes reflexiones y recomendaciones sobre esta materia y fue publicada por Santillana/Ediciones Unesco con el título “Informe mundial para la educación”, 1998.
Lo primero que dice ese informe es que “Las tareas del siglo próximo (que es en el que estamos) -erradicar la pobreza y alcanzar el desarrollo sostenible y una paz verdadera- recaerá en quienes hoy son jóvenes. Uno de los objetivos prioritarios de cada sociedad es educar a la juventud para que asuma esa tarea. Un poco más adelante señala que la educación, como la tenemos hoy, basada en el saber, en lugar de ser un “factor de unidad e integración dentro de la sociedad, capaz de superar las distinciones sociales y económicas, está pasando cada vez más a ser una fuente generadora de estas diferencias entre las sociedades de una economía mundial que recompensa a quienes poseen conocimientos técnicos más avanzados y coarta las posibilidades de los que carecen de ellos.” Esto lo vemos en nuestro país entre los que reciben una buena educación y la población más pobre que vive en los barrios de las ciudades y muchos de los que viven en las zonas rurales.
Durante más de treinta años la principal fuente de inspiración de la UNESCO ha sido la Recomendación relativa a la situación del personal docente, y es lógico que esto sea así por cuanto la remuneración que reciben los maestros y profesores, así como la seguridad social para ellos y sus familias, están muy por debajo de lo que debierán ser, y esto es así, no solo en Venezuela, sino en la mayoría de los países del mundo. Para corregir esta grave situación no basta que el principal candidato a la presidencia de la República diga que la prioridad de su gobierno será la educación, lo más importante es que luego lo demuestre en los hechos y especialmente en el presupuesto. Mientras nuestros maestros y profesores tengan los miserables sueldos que hoy reciben y no tengan una seguridad social acorde con la delicada y trascendente función que desempeñan, esta carrera no será escogida por los mejores estudiantes que egresan del bachillerato y siempre tendremos un déficit de maestros y profesores. Hoy se da el insólito caso de graduar bachilleres que no  han visto ni matemáticas ni física porque no hay profesores para estas materias.
Un tema de particular importancia es el que se refiere a la formación inicial y a la actualización permanente de los docentes. En Venezuela tuvimos dos excelentes instituciones: las escuelas normales que preparaban a los normalistas o maestros para la llamada educación primaria, equivalente hoy a los seis primeros grados de la educación básica, y el Instituto Pedagógico Nacional que formaba a los profesores para la educación media o secundaria.
Las escuelas normales, creadas a fines del siglo XIX bajo el gobierno de Guzmán Blanco, tenían escuelas de aplicación con maestros cuidadosamente seleccionados en las que los futuros normalistas hacían las prácticas docentes. Estas escuelas normales formaron magníficos maestros, lamentablemente fueron eliminadas al aprobarse la Ley de Educación de 1980,  y los maestros pasaron a formarse en las escuelas de educación que habían sido creadas en las universidades para formar licenciados en educación, sin tomar en cuenta ni la experiencia del Instituto Pedagógico Nacional ni la de las escuelas normales. En el caso de los maestros para los seis primeros años de la educación básica, lo ideal hubiera sido que las escuelas normales se hubieran adscrito a las universidades para que continuaran formando normalistas, título que hubiera podido ser equivalente a los de técnico medio que otorgan las universidades, y otras instituciones de educación superior, a los graduados en carreras cortas.
El Instituto Pedagógico Nacional, fundado en 1936, en el gobierno de López Contreras, tenía también un Liceo de Aplicación con excelentes profesores para que, quienes estudiábamos pedagogía, hiciéramos las prácticas docentes. Este Instituto en su época fue la institución de educación superior venezolana de mayor prestigio, no solo en Venezuela sino también en el exterior, ya que en las universidades no existían ni facultades de humanidades ni de ciencias y los filósofos, humanistas y científicos que vinieron del exterior, especialmente de España debido a la guerra civil en ese país, encontraron en él su sitio de trabajo, al igual que los venezolanos y los que venían de otros países, además de España, que también se dedicaban a las humanidades y a las ciencias.
Las escuelas de educación se crearon en el gobierno de Marcos Pérez Jiménez, quien quiso acabar con el Pedagógico porque la mayoría de sus profesores, y sobre todo sus estudiantes, estábamos en contra de su gobierno y hacíamos manifestaciones y huelgas. Hoy, estas escuelas, ya consolidadas en casi todas las universidades, deberían tener un trato especial para que formen profesores capacitados para asegurar una educación de calidad en la educación básica y media. Según mi opinión deberían tener escuelas y liceos como las escuelas que tenían las normales y el viejo Liceo de Aplicación del Pedagógico y darle mayor importancia a las prácticas docentes, así como las escuelas de medicina que tienen centros de salud y hospitales para sus prácticas a las que le dan mucha importancia para la formación de los médicos. En el currículo la informática, y particularmente el uso de las computadoras, debe ocupar un lugar muy importante para que los egresados de estas escuelas sean duchos en la búsqueda, adquisición, uso, envío y archivo de la información, así como en la elaboración de programas para la educación para usarlos en las computadoras. Con esta preparación de los graduados en educación se corre el riesgo de que, si no se les aumentan los salarios, se les da una mejor asistencia social y mejores condiciones de trabajo, la  emigración de los docentes graduados de las escuelas y liceos hacia otros trabajos se incrementará y, con ello se incrementará también el déficit de buenos maestros y profesores en las escuelas y liceos.  
Para terminar este artículo quiero referirme a los gremios docentes, los cuales deben ser reconocidos y respetados por el Ministerio Popular para la Educación. La principal función de estos gremios debe ser la de velar para que la educación sea de calidad, para que sus miembros cumplan a cabalidad sus deberes y sean ejemplo del mejor comportamiento ético y deben participar en la discusión y aprobación de los contratos para la asignación de  los sueldos, la seguridad social para los docentes y sus familias y las condiciones de trabajo. Ellos deben participar también en la planificación de la educación, en los concursos para el ingreso de nuevos docentes, para su clasificación de acuerdo con los años y la calidad de sus servicios, para la escogencia de los directores de las instituciones educativas y el nombramiento de los supervisores. En dichos concursos deben cuidar que lo que determine el ingreso y los ascensos sean solo los méritos y, en consecuencia, que no se tome en cuenta ningún otro requisito.
El primer gremio docente en Venezuela fue la Sociedad de Maestros de Instrucción Primaria creada por Luis Beltrán Prieto Figueroa en 1932, y el segundo fue la Federación Venezolana de Maestros  (FVM)  creada también por Prieto Figueroa el año 1936, es decir, el mismo año en que fundó el Instituto Pedagógico Nacional. A los pocos años, cuando se graduaron las primeras promociones de profesores, se fundó el Colegio de Profesores y cuando egresaron los primeros graduados de las escuelas de educación se creó el Colegio de Licenciados de Educación. Estos gremios, en especial la Federación Venezolana de Maestros y el Colegio de Profesores, durante un largo tiempo, realizaron una magnífica labor.  Lamentablemente, desde mediados de la época democrática que se inició el 23 de enero de 1958 los dirigentes gremiales se han ocupado solo de los sueldos y de defender a sus afiliados tengan o no la razón y han dejado de lado sus objetivos más importantes. El actual gobierno los ha ignorado totalmente. Esperamos que con un nuevo gobierno democrático se fortalezcan y cumplan todas las tareas que les compete para tener una educación de calidad para toda la población, una justa remuneración para sus agremiados y condiciones de trabajo apropiadas para la trascendental labor que deben desempeñar.
Mérida, 04/04/12.
educacionalcardenasc.blogstop.com

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